Jacques Derrida y su gata

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Derrida y su gata Logos

El filòsofo francés Jacques Derrida (1930 – 2004) habla constantemente de su gata en su libro póstumo El animal que luego estoy si(gui)endoAclara, en numerosas ocasiones, que se trata de su gata. No es una figura retórica como los gatos de Baudelaire, Buber ni Rilke, ni nada proveniente de la ficción como el Gato de Cheshire, de Alícia en el país de las maravillas. 

… el gato del que hablo es un gato real, verdaderamente, creedme, un gatito. No es una figura del gato. No entra en la habitación en silencio para alegorizar a todos los gatos de la tierra, los felinos que atraviesan las mitologías y las religiones, la literatura y las fábulas.

Jacques Derrida, El animal que luego estoy si(gui)endo (Madrid: Taurus, 1999), 20.

Es un felino muy real, muy concreto, con el que comparte su tiempo y espacio, en definitiva, con el que se relaciona. Por lo tanto tampoco es la gata de Montaigne, esa gata que quizá se divierte más jugando ella con él que él con ella. Aunque no es la gata de Montaigne es una de apreciada, porque Montaigne también tiren interés en seguir al animal, tal y como hace Derrida en su libro.

Mediante este relato Derrida está deconstruyendo la idea errónea que la filosofía occidental desde Aristóteles hasta Heidegger, pasando por Descartes, había atribuido al animal. No es ya tanto el hecho de considerarlo como una sustancia inferior, sin espíritu ni cualidades superiores, sino más bien el hecho de encerrarlo en una sustancia que no determina de ninguna manera como es el animal.

(continuará…)